¿Cómo determinar la composición de una comunidad ecológica?

La composición de una comunidad puede describirse desde distintos enfoques, cada uno enfatizando diferentes propiedades biológicas y ecológicas. Estas aproximaciones no son excluyentes y responden a preguntas complementarias.

Afinidad taxonómica

La comunidad se describe según la identidad taxonómica de las especies que la componen (familias, géneros, especies).

Este enfoque enfatiza la historia evolutiva compartida y es habitual en inventarios de biodiversidad y estudios biogeográficos.

Ejemplos: comunidad de aves paseriformes, escarabajos carábidos, diatomeas bentónicas.

Gremios

Las especies se agrupan según el tipo de recurso que utilizan y la manera en que lo explotan.

Esta aproximación es clave para analizar la competencia y la partición de recursos dentro de la comunidad.

Ejemplos: insectívoros del follaje, granívoros de suelo, herbívoros ramoneadores.

Grupos funcionales

Las especies se agrupan según las funciones ecológicas que desempeñan o los efectos que tienen sobre los procesos del ecosistema.

Este enfoque es central en ecología funcional y ecología de ecosistemas.

Ejemplos: polinizadores, descomponedores, fijadores de nitrógeno, ingenieros del ecosistema.

Niveles tróficos

La comunidad se organiza en función de la posición de las especies en la transferencia de energía y materia.

Esta aproximación resalta las relaciones de consumo y el flujo energético dentro del sistema.

Ejemplos: productores primarios, consumidores primarios (herbívoros), consumidores secundarios (depredadores), etc.

Red de interacciones

La comunidad se define como una red de interacciones bióticas (tróficas, mutualistas, competitivas, antagonistas, etc.).

Este enfoque permite analizar la estructura, estabilidad y complejidad de la comunidad.

Ejemplos: redes planta–polinizador, redes tróficas, redes huésped–parásito.