Joseph Conrad (1857–1924) fue un escritor británico de origen polaco cuya vida estuvo marcada por el viaje, el desarraigo y una profunda fascinación por los límites de la experiencia humana. Antes de dedicarse a la literatura, pasó casi veinte años como marino mercante, recorriendo océanos y continentes que luego se convertirían en el corazón de su obra narrativa. Su vínculo con África fue breve pero decisivo. En 1890 viajó al Estado Libre del Congo, entonces bajo el dominio colonial belga1, para trabajar como capitán de un vapor fluvial. La experiencia resultó dura y desalentadora: fue testigo directo de la violencia, la explotación y la brutalidad del sistema colonial europeo. Lejos de alimentar una visión romántica del continente, África se convirtió para Conrad en un espacio simbólico donde se revelaban las zonas más oscuras del ser humano. Ese viaje inspiró su obra más célebre, El corazón de las tinieblas (1899), una novela que explora el choque entre civilización y barbarie, y que consolidó a Conrad como una de las voces más influyentes de la literatura moderna.
Ese viaje a África inspiró su obra más célebre, El corazón de las tinieblas (1899), una novela que explora el choque entre civilización y barbarie, y que consolidó a Conrad como una de las voces más influyentes de la literatura moderna. Fue un autor que exploró la psicología humana, el imperialismo y la oscuridad moral con un estilo muy personal e innovador para la época. Innovó al usar narradores complejos, estructuras no lineales y un profundo análisis psicológico, explorando la ambigüedad moral y la subjetividad, poco comunes en la literatura de su tiempo.
"¡El horror! ¡el horror!."